jueves, 8 de diciembre de 2011

1.

Son las 10 y 10; aunque todo esté en silencio aún debo de terminar de lavar los platos, soportar la misma monotonía, las mismas manchas, los mismos cubiertos que llevamos unas miles de veces de las manos a las bocas, tratando de digerir con ello la cena, la misma culpa, sobre todo la culpa; los platos servidos a través de miradas frívolas, acusadoras, siniestras y cínicas, ¿quién de los dos mentirá más? No puedo dejar de ver mi reflejo en la espuma, sé que mañana volveremos a la misma disidencia de ser una familia feliz, hipócritamente feliz, debiéramos de suicidarnos todos, dirigirnos a nuestras habitaciones y tranquilamente después de un vaso de arsénico, tomar la almohada y depositarla frente a nuestros ojos, asfixiarnos mientras soñamos contando ovejas mientras se van tiñendo de negro. Un beso en la frente a los chicos y decirles que nos veremos pronto, que no es una despedida… mientras se van durmiendo por el efecto, mientras todo les va dando vueltas y se abrazan a mi cuello y luego a su cama, mientras los observo, navegando en ese velo transparente que deja la llegada de una muerte tranquila.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Lunes de lluvia (hoy en la tarde)

El infierno que vendrá... Sophie Podolski se suicidó hace varios años... Ahora tendría veintisiete, como yo... Roberto Bolaño – Amberes
Hace frío y las ventas apenas son el vaho de la lluvia que cae fuera de esta oficina, azul y blanca a la vez. Adele suena en el pequeño receptáculo que es la bocina de mi ordenador, tristes historias, grandes arreglos musicales, poco sentido, todo tiene poco sentido; el absurdo de la vida. Tengo hambre y pienso en la tarde, en los sutiles tonos del gris, en las gotas de agua que seguirán cayendo, en la tristeza arrastrada a través de los contenes de la ciudad, en toda la estela que iré dejando al caminar las mismas calles, la misma costumbre, el mismo retorno, el mismo acercarse al vacío, a la caída lenta.

viernes, 2 de diciembre de 2011

De nuevo y otra vez....

Como había dicho en otras ocasiones y a algunos amigos muy particulares, los comienzos son siempre lo más dificil. Pero aquí estoy, de nuevo y otra vez, retomando la costumbre de escribir, de mantenerme y alejarme un poco de los vicios que vienen con la vejez. A todos ustedes, que quizás algún día leerán mis palabras escritas en este espacio intangible e insipido,vuelvo con el pequeño Hank, con mi queridisimo Rodolfo, mi entrañable Sabina, mis mujeres, mis pocos gatos, mis muchas palabras y todo el deseo que hoy por hoy yo sea el que deba pagar las cuentas de las crisis existenciales. Siempre de ustedes. C.N.